Hasta que la rabia no sea necesaria
Ya viene el día de las locas, dicen; a las que se les regala una rosa a ver si se calman, pero que va, si no se contentan con nada, solo saben destruir, son las que rompen, las que dañan, las que ensucian nuestras calles y acaban con el buen estado de nuestros patrimonios, hasta cuándo, dicen, hasta cuándo lo mismo…
Hasta que importe más la vida de las niñas y las mujeres, esas que desaparecen más rápido de lo que se limpia la pintura y se recogen los escombros, esas a las que el estado no busca a menos que se les obligue; hasta que la justicia no sea un privilegio que se escapa de quienes le necesitan, mientras que abriga a quienes pueden comprarla, prostituirla o silenciarla. Hasta que el dolor y el miedo deje de rebanarnos el cerebro todos los días, porque es abrumador no estar seguras nunca, ni con quien es familia, amigo, colega o colaborador, porque sin importar lo que suceda dirán que no elegimos bien al amor o que algo hicimos para merecer lo que nos pasó…
Hasta que podamos llorar a nuestras muertas, desaparecidas, hijas, sobrinas, hermanas, madres y amigas, y no tengamos que estar indignadas pidiendo justicia, en una calle, en una esquina o algún edificio de gobierno. Hasta que dejen de violarnos, matarnos, desaparecernos y luego culparnos. Que se queme todo, hasta que la rabia no sea necesaria.
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